Barrichello furioso con Brawn por la estrategia

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Hace apenas unas horas, cuando todavía los motores de los autos estaban aún calientes al término del Gran Premio de España del 2.009 en Montmeló, destacábamos por sobre la anunciada victoria de Jenson Button el enojo de su coequiper, el experimentado y veterano Rubens Barrichello.
Lo del paulista es, a esta altura del partido, más que entendible: siempre por H o por B, las estrategias de los equipos para los que maneja terminan perjudicándolo. Esto es un hecho irrefutable, más allá de que haya que desgranar finamente los motivos de unos casos y otros, pero lo cierto es eso: Barrichello siempre tiene las de perder en ese apartado.

El fantasma de sus pasados y sufridos días en Ferrari comenzaron a revolotear ayer en torno a sus pensamientos más oscuros, convenciéndolo de que efectivamente le estaba sucediendo otra vez lo mismo.
Barrichello quiso alejar esas locas ideas de su mente pero un nombre volvía a aparecer insistentemente en su imaginario desconfiado, el de Ross Brawn.
Brawn, ya ha quedado demostrado, hace lo que quiere en materia de estrategias. Siempre lo ha hecho. Algunas veces de manera magistral y otras, como en el Grand Prix de Austria del 2.002 (siendo Director de Ferrari) de manera artera y descarada. Ahora el británico es jefe supremo de su propio team y las mañas, seguro, no las ha perdido y claro que si bien Button no es Schumacher, el inglés encabeza el campeonato y eso tiene un gustito especial para el británico dueño del equipo.

Barrichello ha sido claro por una vez en la vida. Si llegara a confirmar que el equipo favorece a Button (como se supone lo hizo en España) no dudaría ni un instante en colgar el caso o… irse a otro equipo pegando un portazo.

Los de Brawn GP no se han hecho cargo del tema o, mejor dicho, han declarado que no es tal como Rubens lo sugiere. Sea como sea, la paz y la alegría reinantes hasta ahora en el novel equipo que todo lo gana, se ha quebrado… y no faltan aquellos que sostienen que la cosa puede ser definitiva.