Barrichello cuenta “la verdad” de su pesadilla en Ferrari

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Para todos aquellos que amamos a los autos, pocas cosas deben ser más lindas que disfrutar de un pura sangre, de uno de esos bólidos míticos y de características de leyenda inalcanzable para nosotros. Un Fórmula 1 debe ser seguramente la síntesis perfecta entre la belleza, el diseño, la potencia, el poder, la adrenalina y por sobre todo la competición en su estado más puro.
Uno no se imagina lo hermoso que debe ser competir viajando al comando de uno de esos monstruos super veloces.
Y si competir debe ser precioso, hacerlo en igualdad de condiciones debe ser mucho más bello y motivador aún.
Pero este mundo no es perfecto y la mayoría de las veces, los sueños sueños son y se terminan desvaneciendo como una pompa de jabón en medio de un temporal.

Hoy a pesar del paso de los años, no somos pocos los que no nos podemos sacar de la cabeza el banderazo final del infame Grand Prix de Austria del año 2.002 disputado en el renovado Osterreichring, por entonces llamado A1 Ring.
Si alguno de nosotros todavía creía en los Reyes Magos bajando de los camellos por la noche para dejarnos un regalito, la escena del final de la carrera terminó definitivamente con nuestra precaria inocencia…

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Luego de una carrera dominada casi a voluntad, Rubens Barrichello, por entonces piloto de Ferrari, tuvo que vivir uno de los más humillantes y controvertidos momentos que un piloto de la Fórmula 1 haya vivido jamás sobre un auto de carreras.
A casi 8 vueltas del final una voz en su auricular le preguntó al desafortunado (eterno) de Barrichello: “¿Sabés que Michael (Schumacher) viene detrás tuyo…?”
El piloto brasileño tomó inicialmente el llamado como una información más pero a medida que la carrera transcurría y llegaba a su fin los llamados desde el box del Cavallino Rampante se hicieron más seguidos, insistentes y de grueso calibre.

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Los bólidos de Maranello seguían en ese mismo orden a medida que pasaban las vueltas y por unos instantes Barrichello pensó y decidió definitivamente y de una vez por todas no darle paso al genial Michael Schumacher (porque genial, es genial). Todo hubiese salido a pedir de boca de no ser por un llamado final (desde el box) en el que le decían: “Dejarlo pasar es importante para el campeonato…” a lo que de inmediato le agregaron un lapidario: “pensá en tu contrato…”
Esas cuatro palabras finales del “pedido” bastaron para hacerle ver a Barrichello en dónde estaba parado: en un verdadero pantanal. Fue entonces que con bastante lucidez decidió violentamente levantar el pie del acelerador justo cuando faltaban unos pocos metros para la línea de llegada (ver primera foto de la nota) y de esa manera dejar en exposición a Schumacher y a todo Ferrari… consumando una de las vergüenzas más horrendas de la historia de la competición hasta nuestros días… Ese tipo de maniobras luego fueron definitivamente prohibidas (ey! Raikkonen no hizo algo muy similar dejándolo pasar a Massa en la anteúltima carrera del 2.008?) pero el mal ya estaba hecho.

Un golpe certero y mortal a la inocencia y la credibilidad (sin desmedro de la grandeza de un gran campeón como Schumacher) que terminaron de romper definitivamente el noviazgo (porque matrimonio era el de Schumacher) de Barrichello con Ferrari.
Esa tarde hasta el mismísimo Schumy le “devolvió” avergonzado el primer lugar en el podio (segunda y tercera fotos de la nota).

Tal fue el impacto, tan grande fue el shock que Rubens Barrichello demoró casi seis años en contarlo.
Ahora, finalmente se ha animado… Nosotros agradecidos.