Avión: el auto del consumo increíble

Nunca mejor puesto el nombre de este auto: Avión. No porque ande volando por los aires como alguno que ya hemos podido ver en Coches 2.0, sino porque realmente se ha hecho famoso por circular casi sin hacernos dar cuenta de que lo hacía. Ya verán.
Este auto tan particular que vemos en las imágenes que ilustran la nota es fruto de la creación de Craig Henderson y Hill Green, quienes han ingresado al Libro Guinness de los Récords, merced a la tarea cumplida con este auto atravesando Estados Unidos de punta a punta y consiguiendo un consumo de combustible sencillamente inigualable. Lo explicamos.
Este auto comenzó a gestarse en la mente de sus creadores allá por el año 1979, tras graduarse en la universidad y de allí en más su desarrollo no se detuvo (todo hecho a pulmón, claro) hasta el año 1984, momento en el cual dieron por finalizados los trabajos sobre el Avión sobre el que tanto empeño y dedicación habían depositado.

1986 lograron lo que no muchos creían posible: lograr un nivel de consumo francamente impensado.
Sucedió lo siguiente: Craig Henderson y Hill Green se decidieron a emprender una travesía por los Estados Unidos y así lo hicieron. Viajaron desde la frontera norteamericana con México, recorriendo Estados Unidos de sur a norte para llegar finalmente a la frontera del país con Canadá y lo hicieron a lo grande… el Avión mostró un consumo singular: apenas 2,27 litros de combustible por cada 100 kilómetros recorridos (o bien 100 mpg: 100 miles per galon) y finalmente lograron ser incluídos en el famoso Libro Guinness de los Récords, tal como ya hemos dicho.

Tratamos de conocerlo un poco más al auto: el Avión lleva bajo su capó un motor Diesel de 800 cc. y 67 CV de potencia ubicado de manera transversal, justo detrás de las butacas de este auto biplaza. Todo es muy liviano en el auto: el chasis ha sido fabricado enteramente en aluminio y su carrocería es de kevlar, fibra de carbono y cristal, pero el gran secreto para que logre prestaciones tan significativas y tenga tan bajo consumo radica en su diseño y en sus líneas agudas y sumamente afiladas. Tampoco hay que restarle importancia a sus neumáticos de baja resistencia al rodamiento. Todo este “pack” le da la posibilidad al Avión de utilizar muy pocos CV para moverse y encima alcanzar una velocidad de crucero más que aceptable, pudiendo llegar a los 160 km/h. de velocidad final.

Sus creadores no se conformaron con lo conseguido y tras algunos ajustes, volvieron a intentarlo en el año 2008: hicieron un nuevo viaje de unos 423 kilómetros por la costa Noroeste del Pacífico, consumiendo apenas 2,08 litros por cada 100 kilómetros recorridos.