¿Autos de Fórmula 1 con parabrisas?

Las repercuciones tras el tremendo accidente sufrido por el brasileño Felipe Massa, piloto de Ferrari, en las pruebas de clasificación para el Gran Premio de Hungría del año 2009 (cuando una pieza del Brawn Mercedes Benz de Rubens Barrichello se desprendió), se siguen haciendo sentir aún hoy en día. Nadie gusta ver una carrera en la que los accidentes sean los protagonistas, eso ya es sabido y así las cosas siempre se están buscando las mejores maneras para evitarlos. En este sentido, la revista italiana Autosprint ha difundido una noticias que promete dar que hablar.
La prestigiosa publicación prácticamente asegura que en poco tiempo más los autos de la Fórmula 1 tendrían un resistente parabrisas de Plexiglass que impedirá que se repitan accidentes como el del Massa o como el que unos días después de ese hecho produjo la muerte de Henry Surtees en la Fórmula 2 Británica, entre otros (y mucho más recientemente cabe recordar el tremendo accidente en Abu Dhabi entre el Force India de Vittantonio Liuzzi y el Mercedes GP de Michael Schumacher).

Felipe Massa se había explayado sobre el tema en plena recuperación tras su accidente, aclarando que en realidad él (Massa) no creía que la solución pasara por cubrir el cockpit por completo, pero sí pensaba que el auto debería tener algún tipo de protección frontal para proteger a la cabeza del piloto.
En este sentido se sabe que Bernie Ecclestone le ha encargado a Sid Watkins, responsable del Instituto para la Seguridad en los deportes motores de la FIA, la conformación de una comisión que comience a trabajar sobre el tema.
Un ejemplo similar a lo propuesto ya se ha visto un proyecto llamado Caparo T1 (Foto de la nota), llevado a cabo por el genial australiano Gordon Murray, con un parabrisas muy resistente y relativamente estético.

Según la información difundida por la revista Autosprint, el nuevo parabrisas propuesto no quitará visión en absoluto al piloto y, como si fuera poco, será capaz de resistir el impacto frontal de una estructura de unos 640 kilogramos por completo que se pueda desprender de otro auto. Demás está decirlo, pero también habrá que tomar en cuenta el gran impacto aerodinámico que implicará la implementación de un nuevo parabrisas, como así también se deberá estudiar la mejor manera de encaminar el flujo del aire hacia el motor y hacia el alerón trasero del auto. Sea como sea, la solución se está estudiando, según parece más seriamente que nunca.