Las temibles arenas esponja de Venezuela: un cementerio para las 4×4

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Estas pueden ser las terribles consecuencias de andar por los lugares menos recomendables del planeta. Aunque a decir verdad ¿quién puede culpar a este grupo de arriesgados por adentrarse en los misteriosos caminos de la selva venezolana para dar rienda suelta a sus más íntimos deseos de aventura? Nadie, absolutamente nadie. Todos haríamos lo mismo. Una y mil veces.

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¿Qué más puedes hacer si manejas una de éstas y llegas a este lugar? Pues, nada, seguir avanzando con la esperanza de recibirte de todopoderoso superando obstáculos como los que nunca nadie ha soñado jamás.
Y eso hicieron.
Sólo que todopoderosos son los Dioses de esta selva venezolana en donde a cada paso puedes toparte con las temibles arenas esponja… o lo que es lo mismo, la última versión de un cementerio para las 4×4

Para decirlo claramente: estas arenas tragan y devoran literalmente todo lo que se le ponga encima. Así, de la misma manera que sucedía con las leyendas del desierto y sus arenas movedizas, del mismo modo. Aunque en este caso el hecho se pueda comprobar mucho más fehacientemente.

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Imposible discernir desde el habitáculo si este tipo de terreno será capaz de succionar tu vehículo 4×4 en cuestión de segundos o si te permitirá pasar sin problemas. Imposible.
Lo único que queda es avanzar y sacar el pecho para que lleguen las balas… o la arena movediza en este caso.

Una cosa hay que saber para poder entender este fenómeno: el volúmen de la arena varía, es decir se “esponja” , hasta en un 30% de acuerdo a su contenido de agua. De esto se desprende que si un vehículo (o cualquier otra cosa) se posa sobre arenas que reciben semejante nivel de humedad como las de la selva de Venezuela, el nivel de “esponjosidad” (¿existe la palabra?) es indudablemente mucho más alto y las consecuencias entonces saltan a la vista.

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En la foto superior (la del principio de la nota) se puede apreciar claramente lo “traicionero” del terreno.
Apenas unos metros detrás de la 4×4 semi hundida, un hombre se encuentra perfectamente estable y caminando sobre un terreno que se ve “casi igual” en todas partes…

No puedo menos que imaginar el temor y la angustia de quienes viven experiencias de este tipo. De todas maneras es sabido que quienes hacen estas actividades, gustan de la aventura en dosis extremas, sabiéndole encontrar también a instancias como éstas un sabor y un gustito especial…