AMC Amitron 1968: pionero entre los eléctricos

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Ahora que tan de moda se están poniendo los autos eléctricos (con justicia, claro…) no estará de más hacer un sincero y merecido homenaje a alguno de los pioneros que han iniciado ese sinuoso camino que finalmente ha terminado (por decir de una manera…) en productos fantásticos como el Chevrolet Volt o el Tesla Roadster.
Es que ninguno de esos modelos tal vez hubiese sido posible sin el puntapié inicial del AMC Amitron del lejano año 1.968.

No fue el primero ni el único, pero sí fue uno muy notorio que seguramente no tenía las prestaciones y las características de los anteriormente nombrados pero que para la época no desentonaba para nada y supo cautivar la atención y maravillar a propios y extraños.

Con unas formas que rozaban lo naif típico de las creaciones de cualquier tipo de aquella época dorada de los ’60, que dicho sea de paso, hoy no funcionarían de la misma manera. Sin embargo el AMC Amitron (Primera foto) tuvo gran aceptación entre el público de entonces y como gema se puede decir de él (hablamos del auto) que algunas soluciones que se ven comúnmente en los autos de la actualidad ya estaban presentes en el AMC Amitron del ’68. Sin ir más lejos diremos que ya por entonces los frenos servían para que se pudieran recargar las baterías.
Impresionante…¿no?
Obviamente las baterías con las que contaba no eran tal como las que conocemos hoy por hoy. El AMC Amitron tenía dos tipos de baterías, unas eran de litio-niquel (que funcionaban cuando el auto viajaba a velocidad de crucero) y las otras eran de niquel-cadmio (que funcionaban para las aceleraciones).

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Por sus prestaciones no podemos decir que el AMC Amitron era precisamente un desastre, al contrario. El auto alcanzaba una modesta velocidad de 80 km/h. a los que llegaba no sin mucho esfuerzo luego de unos 20 segundos, pero a su favor tenía que su autonomía no era nada despreciable: 240 km. por cada carga de baterías.
Pero si hay algo para destacar respecto del AMC Amitron, eso será su peso: el auto era de lo más liviano ya que el conjunto de sus batería pesaban tan sólo 91 kilogramos.
Por otro lado los tres ocupantes que podían viajar en su interior se acomodaban a la perfección en novedosos asientos hinchables que se rellenaban (no podía ser de otra manera si se buscaba reducir el peso…) con ¡aire!

La historia de este auto tuvo su final (nada felíz) allá por 1.977 cuando la American Motors Corporation decidió reflotarlo bajo el nombre de AMC Electrón (segunda foto de la nota), que con un diseño casi exacto al inicial terminó sucumbiendo en el mercado debido fundamentalmente a sus costos de producción.