Accidente entre una Ford F150 y un Ferrari 458 Italia

Ah! amigos y amigas de Coches 2.0 ¡cómo duele ésto que estamos viendo! Uno no va a terminar de acostumbrarse nunca a ser testigo involuntario de hechos semejantes… y eso que esta belleza italiana no es de ninguno de nosotros.
Accidentes lamentables con autos similares hemos visto largo y parejo. No será ni el primero ni el último Ferrari accidentado lamentablemente o destruído de alguna otra manera… y ojalá no sean muchos más los que engrosen la lista de “víctimas”.

Este lamentable accidente se produjo hace muy poco, concretamente el pasado 28 de Enero de 2011. El hecho tuvo lugar en el estado norteamericano de Florida y sus protagonistas fueron una camioneta Ford F150 y un bello Ferrari 458 Italia que tenía tan sólo unos pocos kilómetros de rodaje y estaba siendo casi estrenado. No hay datos para saber a ciencia cierta qué es lo que ha sucedido para que la camioneta y este superdeportivo de la marca del Cavallino Rampante se encuentren de esta manera, pero sí se sabe que afortunadamente no se han registrado víctimas entre sus ocupantes.

Este accidente, lejos por supuesto de ser gracioso (que no lo es ni en lo más mínimo…), abre, o debería hacerlo, un necesario debate sobre la seguridad. Una cosa son los autos Turismo y otra definitivamente muy distinta son estos impactantes deportivos. Cuando las cosas funcionan bien y nada malo sucede, todo en orden, pero en casos como éste que vemos en la nota es cuando se complica todo. No hay que ser un genio para darse cuenta de que si esa camioneta Ford hubiera impactado sobre el lateral a la altura de la ventanilla de los ocupantes del Ferrari, el saldo hubiese sido otro muy diferente. Y ni que hablar si en lugar de llegar tan sólo hasta la parte de la trompa del Ferrari la camioneta hubiera impactado con toda violencia de frente sobre el parabrisas delantero.
Mejor no imaginárselo, pero, no por eso habrá que dejar de considerar el tema.
Es más que evidente que se hace necesario plantear el tema de alguna manera y aunque la cosa no suena demasiado sencilla de solucionar, algo habrá que hacer para evitar definitivamente males mayores. Esta vez, fue con suerte, mañana nunca se sabe…

Mientras comenzamos a pensar sobre ésto, tratamos más que comprensiblemente de seguir secándonos las amargas lágrimas que ruedan todavía por nuestras mejillas.