Leo a través del Blog de Javier Costas, que Autopista Online ha publicado un artículo en el que anuncia la aparición de unos nuevos radares, denominados piezoeléctricos, que funcionan mediante dos sensores ocultos bajo el asfalto (lo que los hace invisibles a ojo humano) que detectando el peso del vehiculo hace un cálculo para medir la velocidad, y en caso de que ésta sea superior a la permitida, manda una señal a la cámara que te hace la fotito de turno. Como tampoco hay ondas ni láser por ningún lado, también son invisibles para los inhibidores.

Además, en el artículo se destaca el bajo coste de éstos radares, lo que va a permitir a la DGT sembrar las carreteras de estos simpáticos aparatitos que les van a llenar lo bolsillos. Así que mucho mucho me temo que con estos nuevos chismes no vamos a tener más remedio que circular a 133 km/h si no queremos quedarnos sin dinero ni puntos en menos de lo que canta un gallo. Pero como en esto de los negocios las cosas funcionan por dinero, probablemente los mismos que inventaron estos radares maravillósos, que le van a vender a la DGT, también habrán inventado la manera de eludirlos, que le venderán a todos los conductores que quieran circular a más de 130km/h, y así el negocio es redondo. Hecha la ley, hecha la trampa.

Fuente: Blog de Javier Costas y Autopista