Velocímetros vs. velocidades máximas permitidas


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Me veo en la espantosa e incómoda obligación de plantear una antinomia. O es que quizás sea sólo un dilema
No es que sea muy afecto a este tipo de enfrentamientos, pero a decir verdad los dos ingredientes principales que tengo entre manos no pueden (definitivamente) integrar la misma receta.

Velocímetros vs. velocidades máximas permitidas.

De eso se trata la antinomia. Y si se puede tratar de entender porque serán por toda la eternidad como el agua y el aceite a la fuerza, mucho mejor. De hecho debe haber factores que ayuden para que eso así sea. Ya lo veremos más adelante…

Trataré de explicarme un poco mejor y para esto debo hacer un poco de historia, como si estuviera en una improvisada sesión de psicoanálisis.

Viajábamos hacia la costa atlántica de Argentina cada verano. Los primeros días de Enero solían ser el disparador para unas cuantas jornadas de merecidas vacaciones para toda la familia. Yo tendría por entonces unos siete años (1977). Mi padre al volante de mi querido y recordado Renault 12 modelo 1971 (impecable), mi madre a su lado haciendo las veces de navegante improvisada y mi hermana mayor compartiendo conmigo el asiento trasero. La imagen me ha quedado grabada a fuego y podría describirles cada instante de aquellos viajes hacia Mar del Plata. Pero la mente, que todo lo graba aunque uno no se percate de ello, dejó archivado en el fondo de su disco rígido un recuerdo que ahora a la luz de los años resurge con una fuerza inusitada. ¿Cuál es? te preguntarás no sin razón…
La imagen que siempre me ha quedado grabada es la de mi padre preguntándose una y otra vez cómo era posible que si el conducía el auto al máximo de la velocidad permitida había otros (muchos, incontables) vehículos que sistemáticamente lo pasaban a altísima velocidad dejándole la sensación de que en realidad el que iba despacio era él.
Y esto ha permanecido allí repiqueteando en mi cabeza.
Claro que ya no voy de vacaciones con mis padres. Ahora lo hago con mi grupo familiar, mi esposa y mis hijas, sin embargo la misma pregunta vuelve a resonar dentro de mi auto y mi cabeza cuando salimos a la ruta.

¿Cómo puede ser que me sigan pasando los autos si yo voy manejando al límite de la velocidad permitida? Y entonces, como clonada con la anterior surge la verdadera pregunta, la que siempre he querido formular aunque con ella me gane el odio de varios lectores.

Pregunto de todos modos:
¿Es lógico que ingresen a un país o se fabriquen en el mismo, automóviles cuyos velocímetros indiquen velocidades máximas muy superiores a las permitidas en sus rutas?

Lo repito y lo refuerzo porque éste es el motivador de de esta nota:
¿Es lógico que ingresen a un país o se fabriquen en el mismo, automóviles cuyos velocímetros indiquen velocidades máximas muy superiores a las permitidas en sus rutas?

Sé que suena antipático, pero si lo piensan por unos instantes estimo que convendrán conmigo que tengo razón…
¿Es posible que se permita la importación y/o fabricación de automóviles que ya se sabe de antemano están hechos para “violar” las normas o leyes de tránsito del lugar? No parece ser algo que tenga sentido. De hecho se sabe ni bien sale un auto de la fábrica que si está hecho para sacarle chispas a la ruta a unos 300 kilómetros por hora, quien lo compre eso hará, por ende se está alentando a los automovilistas a ir más allá de los límites. Y esto, claro está, tendrá sus consecuencias que pueden ser desde una simple multa por exceso de velocidad hasta la mismísima muerte de seres humanos en accidentes de tránsito.

De manera que vuelvo sobre el mismo tema.
No es lógico y mucho menos inteligente esto de autorizar vehículos que superen las velocidades máximas establecidas de manera tan flagrante. No es inteligente. Es más, no es progresista (ahora que el término está tan de moda…)

¡Y atención amigos! a mí los autos veloces me gustan tanto o más que a ustedes, pero eso no quita que haya que reconocer cosas y hechos incontrastables. Y éste es precisamente un tema que planteo tal vez sin tener yo ni siquiera la respuesta. Pero planteado está y creo que el debate será de lo más positivo y constructivo. Quizás alguien puede encender una pequeña luz de inteligencia sobre este tema y tal vez alguien pueda darme señales bien claras.
Aún así, con dudas, temas y conceptos agarrados con pequeños alfileres de manera bastante insegura creí oportuno plantear mi inquietud, que espero sirva como puntapié inicial para un debate que será en beneficio de todos.


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Autor: Marcelo el 08/04/2008

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  1. ANONIMO dice:

    Puedes ir a un circuito privado diseñado a ese efecto y poner tu deportivo a 255km/h. Yo creo que hay formas mejores en las que invertir el dinero, pero hay gente que lo hace.