BMW Isetta: un mito con forma de ratón alemán


Actualizado (29-01-13):
El legendario BMW Isetta siempre vuelve. Siempre. Y si no es de una manera, es de otra, pero siempre aparece por este mundo al cual se resiste (afortunadamente) a dejar. Hace un tiempo habíamos hablado sobre el posible regreso del modelo de la mano de una mucho más moderna BMW, cosa que hasta ahora no ha sucedido, pero este clásico de clásicos de todos los tiempos, el recordado “Ratón alemán”, con su aspecto tan particular y su tamaño que (sin embargo) no hacía que se amedrentara ante nada, sigue dando tela para cortar. Y mucha…

Muchos son los fans de este auto alrededor del mundo. Se trata de un verdadero ícono de la industria automotríz y así las cosas allá por el año 2005 la empresa de juguetes Mattel adquirió la licencia para hacer a escala un modelo basado en el Isetta al que dieron por nombre “BMW Isetta “Whatta Drag” (verlo en un recuadro en una de las fotos que te presentamos en esta nota).

Pero la cosa no ha quedado allí y por suerte a alguien se le ha ocurrido la bendita idea de llevarlo concretamente a la realidad, lo cual tras ver el trabajo terminado, no puede menos que hacernos poner de pie, quitarnos sutilmente el imaginario sombrero, hacer una soberana reverencia y aplaudir hasta que nuestra manos ya no den más… Un trabajo excepcional y asombroso que ha dado como resultado la corporización (y no a escala reducida esta vez…) del “BMW Isetta “Whatta Drag”.

Al verlo, rápidamente, nos damos cuenta de algo que salta a la vista: este bicho es infernal y tal vez hacerlo andar sea una verdadera locura peligrosa como pocas, pero tienta…
Es que a parte de la carrocería habitual del Isetta se le ha agregado un chasis suplementario, el cual termina en una única rueda trasera, rematando con un impresionante alerón para darle algo (aunque sea algo) de sustento. Los detalles de terminación son geniales, asombrosos, pero lo más destacable es su motor (y aquí es donde hablábamos de locura…): un infartante V8 de Chevrolet que entrega la friolera de 730 CV de potencia como si nada sucediera…

Si, por si acaso, estás pensando en tenerlo en el garaje de tu casa, entre el 15 y el 16 de febrero de 2013 será subastado por RM Auctions. Se espera obtener por esta rareza, entre 75.000 y 100.000 dólares.

Nota original:
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Cuando el humo de las batallas de la Segunda Guerra Mundial bajó y dejó ver con más claridad las cosas… todo fue desolación.
La mayoría de las economías europeas estaban devastadas, las poblaciones de países como Alemania, Francia e Inglaterra sufrían los peores pesares y las más grandes carencias.
Era necesario renacer. Era imprescindible volver a empezar.

La BMW, que debía despegarse de su imagen asociada al Tercer Reich y a la vez seguir viviendo, decidió que era el momento justo para transformarse en uno de los tantos “Ave Fénix” europeos. El plan era el de volver a producir autos de uso civil. ¿Pero cómo? ¿Cómo debía ser ese auto para que se pueda vender en una sociedad que se debatía entre el hambre, las enfermedades y la miseria?

El auto debía ser pequeño, económico y útil al mismo tiempo.
Por ese entonces (1953) los italianos de la empresa ISO presentaban un verdadero suceso, el Isetta, un vehículo tan diminuto como novedoso. Una burbuja casi unipersonal, con una llamativa puerta en el frente del auto y una trocha delantera sensiblemente superior a la trasera.
Raro. Muy raro.

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Luego del éxito descomunal, la BMW adquirió la licencia para fabricarlo en Alemania y en 1955 el mundo supo del Isetta versión germana. Nacía el BMW Isetta.
Y lo reunía todo: tenía el tamaño que habían pensado, consumía tan poco como ellos mismos habían soñado y a la gente le gustaba. Eso era lo principal.

Era como ver a un huevo rodando por las calles. Llamaba mucho la atención y hasta muchas veces eclipsaba a los otros autos que andaban por ahí.
Se ganó, cariñosamente, muchos motes pero de todos el más recordado, el más memorable fue el de “Ratón alemán”.

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Los años pasaron y se llegó a lo impensado: en 1962 se arribó a la marca de 161.728 BMW Isetta producidos.

Pero ese fue el final.

La evolución, no sólo de la industria y los diseños automotrices, sino también la mejora en las economías europeas, llevaron a la gente hacia otro tipo de autos.
Si bien se intentaron cambios, como un modelo de 4 asientos y más largo, llamado 600 y hasta otro modelo que incluía una pequeña casa rodante, la aparición de nuevos autos pequeños y un poco más modernos terminó por darle la estocada final al BMW Isetta.

El nacimiento del Volkswagen Beetle, el Citroën 2CV y hasta el Fiat 600 marcaron el final de los gloriosos días del Isetta alemán, aunque al mismo tiempo ese hecho marcó el nacimiento de una leyenda que llega hasta nuestros días.


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Autor: Marcelo el 15/11/2007

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