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Para concretar una aberración como la que vemos en la galería de imágenes de esta nota, bastan apenas unas cosas: tener un apellido ilustre, ser una persona que no sabe en qué gastar el dinero, comprarse un Bentley Continental y por sobre todas las cosas tener un pésimo gusto.

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Todo eso se sintetiza a la perfección en el bello cuerpito de Paris Hilton, esta chica a la que medio mundo todavía le está buscando un talento reconocible y que (opinión personal) no está precisamente en la lista de las más bellas del mundo… en fin, sea por lo que sea, Paris Hilton se las arregla siempre para estar en las tapas de las revistas y en la primera plana de todos los medios. Muchas veces a costa de escándalos y detenciones policiales y muchas otras veces por cosas como ésta: la mejor y más cara manera de estropear definitivamente a una joya sobre ruedas como lo es un Bentley Continental GT.

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La historia es muy simple… la aburrida e insulsa de Paris Hilton estaba algo aburrida contando sus millones recostada sobre un sofá y no tuvo mejor idea que la de levantar la tapita de su rosado celular… Un llamado a los amigos de West Coast Customs, una visita a sus oficinas, el arreglo de algún tipo de canje y listo… este impresentable Bentley Continetal GT rosado hasta las pelot… la médula se empezaba a gestar…
La blonda, ya se sabe, no tiene problemas con su cuenta bancaria y desembolsó vaya uno a saber qué cantidad de verdes billetes para tener un auto rosa, con parrilla rosa, espejitos rosa, manijas rosa, llantas personalizadas rosa…etc., etc.
A la chica lo único que le falta es andar todo el tiempo con ese vestido (rosa, claro…), andar comiendo chicle y cartón lleno.

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El interior es totalmente personalizado (rosa, por supuesto…) con incrustaciones de piedras preciosas hasta en la palanca de cambios y en el baúl se hizo colocar un sistema de subwoofer que se escucha hasta en la esquina de una casa de Vietnam.
Como para rematarla, tampoco perdonó al logo de Bentley: le voló las letras originales y puso sus iniciales, haciendo que el crimen sea perfecto.
Que no se repita.