Accidentes fatales e insólitos: hagamos un alto en el camino para pensar


Las cosas pasan... a veces provocadas por la fatalidad y otras definitivamente y sin más vueltas, por la imprudencia. Dicen por ahí que cuando puede evitarse no es un accidente y casos así vemos a diario en los diferentes medios, lamentablemente sin pausa y de manera creciente (y no hablamos de accidentes perfectamente entendibles...).
En un caso o en otro, sea como sea, no en muchas oportunidades se tiene la chance de ver accidentes que verdaderamente salen de lo común. Como estos. Que tanta tela dejan para cortar...

No voy a negar que se me dibujó una sonrisa al ver estas imágenes, pero la mueca en mi rostro duró tan sólo un segundo. La sonrisa pasó rápidamente a ser un gesto de preocupación y motivos para ésto no faltan, ya que al detenernos para observar con mayor atención y una vez que nos damos cuenta lo lamentable que estamos presenciando, la cosa cambia.

¿Cuántos de estos accidentes realmente habrán terminado bien? ¿Cuántas tragedias similares se producirán a diario por las vueltas del destino y cuántas por la mera imprudencia de quienes están detrás de un volante?
No lo se, pero la pregunta queda flotando en el aire... y tal vez lo siga haciendo sin que nunca nadie tenga la respuesta adecuada. De todos modos no estaría de más que cada uno haga lo que crea necesario para tomar medidas a diario tendientes a evitar este tipo de situaciones que, lejos de ser jocosas (a pesar de ciertas imágenes que rozan lo ridículo), son gravísimas, con accidentes que le cuesta la vida a un sin fin de personas alrededor del mundo cada día.

Una cosa es cierta: no siempre los caminos, las calles y las rutas que transitamos están en condiciones. Es verdad. Pero también hay quienes se empecinan en violar sistemáticamente leyes y normas que nos protegerían en esos casos, y que finalmente terminan accidentados o haciendo que otros la pasen mal. Sin ir más lejos, es común ver en los programas de noticias que cuando se produce un accidente tremendo en una ruta con poca visibilidad debido a la niebla, de inmediato se esgrime el mismo argumento: “La niebla provocó este accidente”, mientras que en realidad se debería decir: “el exceso de velocidad produjo el accidente”. En fin, para pensarlo y actuar en consecuencia.

Por esto, al ver estas imágenes y tratándose de un blog que adora la bella imagen y las fantásticas performances de los automóviles, creí oportuno hacer un alto en el camino, descansar al costado de la ruta, hacer un instante de silencio y... pensar.

¿Cuántas cosas haremos diariamente que no terminan en accidente por mera casualidad? ¿Cuántas veces haremos cosas sobre un auto que tal vez no tengan ningún riesgo para nosotros (o eso creemos...), pero sí para los demás? Cada uno tendrá su respuesta y cada quien sabrá qué hacer para que imágenes como éstas no se repitan nunca más...

Aunque al verlas no podamos evitar que se dibuje una leve e inoportuna sonrisa en nuestro rostro, volvemos a plantear la extrema necesidad de pensar antes de pisar el acelerador.


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Autor: Marcelo el 01/02/2008

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